LA EDUCACIÓN EN EL PASADO Y EN EL PRESENTE

La educación convencional en la que hemos sido “educados” no ha sido una verdadera educación en sentido propio, sino simplemente una “instrucción”. Mediante la instrucción se informa, se transmiten conocimientos, mientras que con la educación “se forma”. La educación sirve para despertar y desarrollar el máximo potencial que vive en nuestro interior.

Esto es lo que significa la palabra educación (de educere = extraer, extraer desde el interior, sacar desde dentro). La verdadera educación “trata de sacar al niño y al joven” de sus limitaciones, para que pueda expresar todo su potencial interno. Mientras que la instrucción y la enseñanza vienen de fuera, la educación surge desde dentro.

Dar información a un niño y transmitirle conocimientos no es “educarle”. Un sabio de la India decía: “La verdadera educación nunca puede ser inculcada de afuera hacia adentro, sino que debe ayudarse a que fluya desde dentro del niño hacia fuera, desde la propia sabiduría interior”. Por eso, la educación se dirige a la formación de la personalidad, al desarrollo de todas las potencialidades del ser humano. “Mientras que la instrucción nos hace eruditos, la educación nos hace personas”.

El problema de la educación es el más urgente que enfrenta hoy la humanidad. Nuestro futuro está en manos de los niños y jóvenes sentados ahora en las aulas de la escuela. Y los actuales sistemas educativos, ya no sirven, están desfasados, son anacrónicos. Se crearon en el pasado, en una época distinta, para responder a retos diferentes. Y sin embargo, en la vida del ser humano, nada hay más importante que la educación, porque de ella depende su futuro. Nada condiciona más la vida del ser humano que la educación recibida en su niñez y su adolescencia.

Hemos olvidado que el propósito más elevado de la función del conocimiento es el bienestar humano, la felicidad. En la actualidad estamos educando para sobrevivir, más que para vivir. La triste realidad es que el modelo educativo, salvo algunas excepciones,  está inmerso y sirve a los valores dominantes de nuestro tiempo. En nuestro sistema de pensamiento único y uniformador, el tema económico está determinando casi totalmente los contenidos en nuestros sistemas educativos. Se nos educa para ser buenos ciudadanos, para ganarnos la vida siendo buenos profesionales y para colaborar es que todo siga funcionando como hasta ahora….

¿Cuál es la conclusión? Que la educación ha sido y es parte del problema. La educación está “orientada hacia el mercado”, cuando su objetivo en realidad debería ser formar seres humanos íntegros, responsables y que además sean buenos profesionales capaces de crear cambios sociales positivos, a través de su ejercicio profesional en cualquier esfera de actividad.

RETOS FUTUROS

El mayor reto que tiene la educación en los próximos años es contribuir a crear un futuro sostenible para la humanidad y para el planeta. Hemos de crear un mundo seguro, en paz, sin violencia, sin miseria, sin injusticias sociales. Hemos de comprender la unidad y la interdependencia total de la vida en el planeta y con el planeta.

Hemos de crear una nueva sociedad, que supere los problemas que vivimos actualmente, y que reinvente nuevas formas de gestionar la economía, la política, la salud, las relaciones humanas, que nos acerque a la naturaleza, a vivir con ella y no a expensas de ella. Hemos de reinventar una nueva forma de prosperidad, que se base en una vida más sencilla, en la cooperación y en la inclusión de todos.

El reto es enorme, y no lo podemos superar con un modelo educativo basado en los valores y al servicio de un orden viejo. “No se puede meter el vino nuevo en odres viejos”. Ya sabemos que no podemos resolver los problemas desde el mismo nivel de consciencia desde donde los hemos creado. Este es el cambio de paradigma al que estamos llamados. Y no sólo los educadores, sino los padres, los jóvenes, los niños y toda la sociedad en su conjunto. Es un cambio de consciencia. Para transformar el mundo, nos tenemos que transformar nosotros primero.

Para ello hay que pasar del modelo actual, que pone la mayor atención en los contenidos, en lo que se aprende, a otro que ponga la mayor atención en preparar al ser que conoce. Esto es un modelo de educación centrado en el Ser.

LA NUEVA EDUCACIÓN, UNA EDUCACIÓN HOLÍSTICA

La emergencia de un nuevo paradigma y una nueva visión del mundo exigen por tanto una nueva educación. Esta nueva educación surgió en los años noventa y se le ha denominado “Educación Holística”. Se la considera como el nuevo paradigma educativo para el siglo XXI y se basa en el reconocimiento de que toda vida en este planeta está conectada entre sí de muchas maneras, profundas e imperceptibles.

La Educación Holística se fundamenta principalmente en dos documentos de trabajo:

1º.      El Informe de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI, elaborado por la UNESCO

2º.     La “Declaración de Chicago sobre Educación” adoptada por 80 educadores holísticos internacionales en Illinois, EEUU, en junio de 1990 y se denomina a sí misma “Educación 2000: Una perspectiva holística”.

La educación holística tiene como objetivo el desarrollo del potencial humano y parte de la base de que el ser humano posee una capacidad ilimitada para aprender y que el aprendizaje es un proceso vivencial, experiencial. Está basada en un conjunto de principios sobre la inteligencia, el aprendizaje, el ser humano, la sociedad y el universo, principios que nos enseñan una nueva forma de ver la realidad y que han surgido sobre todo de las nuevas “Ciencias de la Complejidad”.

La educación holística no se reduce a ser un método educativo, sino que se caracteriza por ser una visión integral de la educación. Es más un arte que una técnica. Permanece libre y abierta a cualquier conocimiento y a la realización completa del ser humano en todas sus facetas. Se aleja de todo sectarismo e intransigencia y cultiva la unidad y la solidaridad. Trata de desarrollar no solo el intelecto sino todas las facultades y dimensiones humanas: la física o biológica, la emocional, la mental y la espiritual.

La palabra “Holismo” y “holístico”, proviene del griego “holos” que significa “todo, entero, total”. El holismo tiene sus raíces en la proposición de que el universo o cualquier ser es una totalidad integrada, en la cual todo está conectado. Cualquier sistema biológico, social, económico, etc. conforma una unidad y no puede ser explicado por la suma de sus partes. El sistema completo se comporta de manera distinta que la suma de sus partes.

La educación holística se basa por tanto en los conceptos de: totalidad, integridad y unidad, y no se limita a las escuelas y colegios, sino que es un viaje  lo largo de toda la vida, aunque la educación de las primeras etapas es la que más condiciona posteriormente al ser humano en su vida adulta.

PRINCIPIOS EN LOS QUE SE BASA LA EDUCACIÓN HOLÍSTICA

Algunos de los principios sobre los que se basa son los siguientes:

El propósito de la educación holística es el desarrollo del potencial humano. El desarrollo humano debe tener prioridad sobre el desarrollo económico. Tenemos que crear seres humanos sanos si queremos tener una sociedad sana y una economía sana.
El ser humano posee una capacidad ilimitada para aprender. Con los avances de la ciencia y la psicología se han ampliado las diversas maneras de aprender, las inteligencias múltiples y las bases psicológicas  para adquirir conocimiento. La enseñanza debe respetar la individualidad de cada educando y no se pueden poner etiquetas como niños hiperactivos o limitados o “en peligro de fracasar”.
El aprendizaje es un proceso vivencial, experiencial. La educación debe familiarizar al niño con su propio mundo interior, pues sin ese conocimiento interno, todo conocimiento externo es superficial.
Se reconocen múltiples caminos para obtener el co­nocimiento. Pero la manera de aprender siempre debe ser lúdica y gozosa. El lema es “enseñar deleitando, que es la antítesis de “la letra con la sangre entra”.
Profesor y estudiante están ambos en un proceso de aprender. El educador sobre todo, ha de acercarse al mundo del niño, y no al revés”. El educador debe cultivar su propio crecimiento interior y despertar sus capacidades creativas.
Aprender solamente puede tener lugar en una atmósfera de libertad.
El estudiante debe interiorizar “el aprender a aprender” como metodología de aprendizaje. El educador debe “enseñar a aprender” al niño para que no dependa siempre de los adultos.
Educar para una ciudadanía global y el respeto a la diversidad. Se debe educar en un respeto profundo por la vida en todas sus formas y en la vivencia de que formamos una familia y una humanidad, a pesar de las diferencias de raza, credo o color de la piel.
La Educación ha de ser ecológica y sistémica, para una toma de con­ciencia planetaria. Hay que formar a los niños en la responsabilidad que tenemos los humanos en relación con todos los seres que habitan el planeta. “Un planeta enfermo no puede mantener niños sanos”.

La educación debe cultivar la vida espiritual en los niños. Espiritualidad no tiene nada que ver con religiosidad. Espiritualidad es la experiencia directa de que todo y todos estamos conectados e inter-relacionados, de que formamos parte de una vasta red de energía, de que somos una sola Vida, de que somos Una sola Consciencia.

LA EDUCACIÓN EN LOS PRÓXIMOS AÑOS

En este siglo XXI, la futura educación deberá basarse en lo que nos une a todos los seres humanos y no en lo que nos separa. Deberá fundamentarse sobre nuestras similitudes, sobre nuestras realizaciones creadoras, sobre nuestros ideales, sobre los grandes momentos de la historia donde brilló lo mejor del ser humano. Esos momentos por ejemplo produjeron la Carta Magna, los conceptos de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa; la Declaración Norteamericana de Derechos o las Cuatro Libertades. Los educadores pondrán un énfasis especial en despertar en sus estudiantes el sentido de responsabilidad, no importa las materias que les enseñen, historia, matemáticas o biología, todo lo cual lo relacionarán con la Ciencia de las Correctas Relaciones Humanas.

Hay dos grandes conceptos que deberían enseñarse a los niños de todos los países: el valor de cada individuo y la realidad de la familia humana, de la Humanidad Una. Esto traerá paulatinamente un gran despertar de las facultades creadoras de los seres humanos y un gran renacimiento espiritual.

La nueva educación tendrá una orientación mucho más psicológica que hasta ahora y se le educará al niño para actuar como un buen ciudadano y desempeñando mejor la función de padre y madre inteligentes. También los preparará para tener una comprensión más profunda del planeta y sus problemas. La nueva educación les ayudará a desenvolver mejor sus facultades mentales y la meditación formará parte del proceso educativo. En el futuro ya no tendrá el carácter actual místico, sino científico, tal como hoy lo están empezando a estudiar las neurociencias.

Mediante probados sistemas de educación se ayudará a los niños y jóvenes a sacarlos de cualquier condición limitadora suya (que es el verdadero significado de educar, de “educere”). Durante la infancia y la escuela primaria se vigilará y cultivará las correctas reacciones instintivas. En los grados posteriores y la escuela secundaria se acentuará el desarrollo intelectual y el control de los procesos mentales; mientras que en la enseñanza superior y la universidad se desarrollará la intuición y las facultades superiores humanas.

Finalmente, gracias al desarrollo de la ciencia, la nueva educación planteará la hipótesis de la existencia del alma en el ser humano, como el factor interno más importante. Esto no se hará mediante un planteamiento teológico, sino científico y psicológico.

Con las bases de esta Nueva Educación podremos crear una sociedad mucho mejor que la actual y tendremos mejores condiciones que asegurarán una vida más plena y más feliz para todos los habitantes del planeta.