Testimonio de Irene Caravantes:

Qué alegría volver a Córdoba, al Corazón, al reencuentro con los amigos/as y  compañeros/as de la Escuela Arco Iris, que tanto cariño nos dan a los que venimos de fuera, que estamos siempre deseando volver, ¿será el famoso “embrujo cordobés”?

Esta vez he bajado con Geli, mi querida amiga de Asturias, que se ha quedado encantada de la experiencia de participar en un módulo de la Escuela Arco Iris y de conocer este proyecto. Un proyecto que, como nos comenta Valentín, es algo vivo pues, a través de lo que se ha ido viviendo y experimentando en este curso, el horizonte se va ampliando con nuevos proyectos como son la elaboración de un libro digital con todo lo que ha sido esta formación, a través de una síntesis que pueda estar a disposición de cualquier persona, y el de poner en marcha un “curso on-line” sobre la educación holística prenatal, para aprovechar todo el potencial que tienen las mujeres embarazadas. ¡Esto se anima!, ¡“Viento en popa y a toda vela”!

Hemos tenido la suerte de venir a este módulo, que clausura el curso de formación de jóvenes  y parejas, y yo particularmente, muy satisfecha de haber podido estar en su inauguración, en algún curso intermedio y en este broche final.

El mes que viene empezará el curso de formación de padres y madres, con Julio Ferreras, estrecho y muy querido colaborador de este proyecto, que repite como ponente.

Y menudo tema el elegido por Valentín para cerrar este curso: “La mujer, antorcha del futuro”…

Como nos dice él, el título es un símbolo en sí mismo. La antorcha: algo que ilumina a cualquier ser humano. La mujer es la que va a llevar esa luz en el futuro, en los próximos siglos.

¿Y por qué es esto así?: las profecías, las tradiciones y los libros sagrados lo vienen diciendo.

Para entenderlo, Valentín nos adentra en los fundamentos espirituales.

Comienza hablándonos del DOBLE ORIGEN.

 Cuando surge una creación, de esa fuente, “Aquello”, “Lo Uno”, aparecen 2 polaridades distintas, llamadas de diversas maneras: Principio Dios-Padre-Madre, Purusha-Pakriti, Espíritu-Materia, Principio Masculino-Femenino, etc.

Estos principios cósmicos son inseparables. Todo en el Universo tiene como fundamento este Doble Origen y se encuentra dentro de cada ser.

Cuando este principio se desequilibra en los seres humanos, que por ignorancia, no saben trabajarlo de forma armoniosa, se produce un desajuste que provoca a nivel global crisis, enfermedades, cataclismos naturales, corrupción de gobiernos, etc.

Este Principio Masculino-Femenino hace miles de años que se desajustó. Para que la Humanidad evolucione tiene que ajustarse de nuevo. A lo largo de la historia, cuando se consigue el equilibrio, se dan etapas de paz, creatividad, de felicidad y desarrollo en todos los niveles.

En el pasado predominó el Principio Femenino sobre el masculino (Atlántida) y en tiempos recientes y en la actualidad, en muchos lugares o situaciones, prevalece el Principio Masculino.

Cuando falla la comprensión de este Doble Origen, se incrementa el desequilibrio en el mundo de los seres humanos, produciéndose una violación de la Ley de Evolución en nuestro planeta y, por tanto, las graves consecuencias que, como consecuencia de ello, se producen como son las que se están produciendo en el momento actual.

En esta época que nos ha tocado vivir, el Polo Femenino tiene que ser elevado al mismo nivel que el Polo Masculino para que podamos gozar de ese equilibrio, de esa armonía.

A continuación, nos da unas pinceladas astrológicas y nos habla de LA ERA DE ACUARIO.

Astrológicamente hablando, nos encontramos en los principios de la Era de Acuario, que empezó en el año 1837.

Según las enseñanzas provenientes de la Jerarquía, a esta Era se la llama la “Época de Maitreya”, “la Era de la Madre del Mundo” o “la Era de la Mujer”, porque en ella se logrará, de nuevo, el equilibrio entre el Principio Femenino y el Principio Masculino, actualmente en desequilibrio, y esta armonización traerá una nueva Edad de Oro, en el que hombres y mujeres tendrán los mismos derechos y la mujer ocupará el verdadero lugar que le corresponde. La Humanidad incorporará nuevos valores y esta transformación sólo podrá realizarse por una toma de consciencia colectiva de la mujer.

Se puede constatar que, desde que empezó esta nueva Era, sólo las mujeres han sido elegidas para recibir y transmitir las Enseñanzas de la Jerarquía: H.P. Blavatsky, Annie Besant, Alice A. Bailey, Helena Roerich, Elisabeth Warnon, Lucille Cedercrans, etc.

Es interesante observar el signo de Acuario pues nos da pistas. Nos muestra 2 líneas idénticas y complementarias que, entre otras cosas, nos recuerdan que existe una igualdad entre los dos polos, masculino y femenino, y que no hay ningún polo más grande o mejor que el otro.

Por ello, en el momento que nos ha tocado vivir, el trabajo de los hombres es aumentar y desarrollar el principio femenino y, el de las mujeres, el desarrollar este principio femenino de manera correcta, explorar y sacar su verdadera energía. Hombre y mujeres tenemos que trabajar por este cambio, pero el cambio que se tiene que producir lo tiene que hacer la mujer colectivamente, organizándose  para reequilibrar ambos polos, masculino y femenino, y poder ayudar a los hombres. Las mujeres se tienen que convertir en “feministas espirituales”, no en feministas a medias, que muchas veces copian a los hombres. Muchas mujeres no saben el poder que reside en ellas. La Jerarquía está interesada en que lo descubra.

A este desequilibrio entre la energía masculina y la energía femenina hay autores que lo llaman desequilibrio entre la cabeza (polo masculino) y el corazón (polo femenino). Los hombres han desarrollado la cabeza, la mente inferior que separa y divide, y han olvidado el despliegue del corazón, sede del amor y la intuición, que es lo que nos une. Para poder ver lo que nos une, tenemos que tener mínimamente despertado el corazón. La capacidad de ver lo que nos une para trabajar por el Bien Común, nos la da el corazón. La Era de Acuario manifestará toda la potencia del Corazón, es decir, la energía femenina, en el que la mujer tendrá un papel más relevante que el hombre, de ahí que a esta Nueva Era se le llame “la Era de la mujer”.

Y para entender mejor el tema, Valentín plantea: HOMBRE Y MUJER, ¿SON TAN DIFERENTES?

La única diferencia esencial, de la que se derivan otras, es que los órganos genitales de la mujer son internos y los del hombre son externos. En ello se manifiesta una verdad profunda: el hombre está proyectado hacia el exterior y la mujer hacia el interior.

El hombre siembra su semilla que la mujer recibe y hace germinar y crecer en su interior.

En términos de Energía esto también se da. El hombre es el poder creador, genera energía exterior, capaz de hacer frente a los problemas y necesidades de su entorno. La mujer es el receptáculo donde se produce el milagro de la vida, es un poder que genera una inmensa energía interior sin la cual nada puede ser creado. Esta vida interior la hace ponerse a la escucha de seres y cosas, la hace observar, captar los mensajes, vibrar, la hace intuitiva.

Por otra parte, el lóbulo derecho del cerebro tiene el potencial de las energías de síntesis, amor, intuición y de pensamiento global, tendencias que se creían propias de las mujeres, así como las aptitudes del lóbulo izquierdo: análisis, clasificación, diversificación, agresividad y competencia, se las consideraba aptitudes viriles. Hoy la Ciencia reconoce que cada ser humano posee en sí mismo una parte femenina y una masculina así como características y hormonas de los dos sexos. Así, Feminidad y Masculinidad no son exclusivas de un sexo, sino comportamientos por los cuales cada uno reacciona en función de las circunstancias.

Lo cierto es que, durante largo tiempo, los hombres y las mujeres han utilizado mal su Energía. Los hombres han sido provocativos, agresivos, competidores, orgullosos, arrogantes y han utilizado la fuerza para resolver los problemas, y las mujeres, por su parte, han tendido hacia la apatía, la sumisión, a la servidumbre. En numerosas ocasiones, las mujeres para contrarrestar esta tendencia se han ido al lado opuesto y han desarrollado excesivamente sus energías masculinas, con frecuencia inconscientemente, para poder valerse y hacer frente a situaciones en una sociedad muy masculinizada, basada en la competitividad, perdiendo, algunas de ellas, su verdadera identidad femenina.

Por ello, la mujer de hoy en día ha de tener cada vez más consciencia del Principio Femenino que mora en ella, utilizando su feminidad como receptor de Energía, sin olvidar su dosis de energía masculina, para así convertir su energía en actividades creadoras. Por su parte, el hombre debe moderar su exceso de energía masculina y desarrollar más el Principio Femenino que late en él. Tantos los hombres y mujeres tenemos que expresar, desarrollar y armonizar estos dos principios para conseguir la plenitud y el equilibrio en el ser humano

APUNTES SOBRE EL DESEQUILIBRIO QUE SE HA PRODUCIDO, A LO LARGO DEL TIEMPO, ENTRE EL PRINCIPIO MASCULINO Y EL PRINCIPIO FEMENINO.

Considera Valentín que es necesario comprender este desequilibrio, que no es nuevo.

En la época de la 3ª raza, la de los Lemures, predominó la energía masculina con sus consiguientes consecuencias para esta civilización. Durante la 4ª raza, la Atlante, predominó la energía femenina sobre la masculina, produciéndose brutalidades por parte de las mujeres amazonas. Y, ahora, en la 5ª raza, la Indoeuropea, de nuevo, se ha producido un gran desequilibrio entre las energías masculinas y femeninas, con predominio de la primera.

¿Seremos capaces de reequilibrar ambos principios? Si no, tendremos las mismas consecuencias que nuestros antepasados, consecuencias que se producen en todos los niveles: catástrofes naturales, enfermedades, degeneración de las naciones, etc.

El objetivo, que debería ser prioritario, es el de volver a recobrar el equilibrio y la armonía entre los dos polos de la energía.

A nivel de raza humana, no estamos desarrollados, nos encontramos en la pre-adolescencia.

Son pocos los periodos de la Humanidad en los que ha habido este equilibrio (Antiguo Egipto, en la época de las sacerdotisas, de los hierofantes).

Los hombres no han podido llevarnos a este equilibrio porque todavía no han desarrollado la capacidad del corazón, de la intuición, de la belleza, que es lo que se llama energía búdica del corazón. Por otra parte, esta cualidad no la tienen desarrollada todas las mujeres, aunque sí lo está en las “mujeres con consciencia”.

De ahí que este cambio lo generarán las mujeres con consciencia, es decir, aquellas mujeres que reconozcan la energía que llevan dentro, esa capacidad que tienen de elevar al hombre.

Este desequilibrio entre las Energías Masculina y Femenina se ha debido, en general, al género masculino. Los hombres, a lo largo de la historia de la Humanidad, han ido deformando y mutilando las Escrituras Sagradas, traduciéndolas para subyugar a la mujer, con el objetivo de afirmar que la mujer es inferior al hombre. Hay que volver a las fuentes originales y a los testimonios de los Maestros como Jesús o Buda, que siempre dijeron que la mujer puede conseguir los mismos grados elevados de Iniciación que los hombres. Ambos poseen el mismo fuego del espíritu, la misma Chispa Divina; sin embargo, el aparato psíquico de la mujer es más sutil. De ahí que en el antiguo Egipto las elevadas sacerdotisas de Isis eran las que transmitían las órdenes de la Diosa a los Hierofantes y no al revés.

Pese a que el principio de igualdad y de no discriminación por razón de sexo, obligación de derecho internacional general, que vincula a todas las naciones, la religión hebrea, cristiana y musulmana han humillado, y siguen haciéndolo, a la mujer hasta el punto de que en el ritual del matrimonio “la esposa tiene que obedecer al esposo”.

En muchas partes del planeta, la educación de la mujer no está al nivel de la de los hombres y la mujer se encuentra en franca desigualdad.

Los hombres de poder tanto del ámbito político, económico y religioso han intentado humillar a la mujer al mismo tiempo que los grandes poetas y trovadores la han ensalzado, esperando la inspiración de su “musa”. ¡Qué paradoja!

La reacción de la mujer frente a ello no debe ser de rabia contra los hombres porque si no, no avanzaremos. El pasado es pasado. En manos de la mujer está trabajar por la transformación, por el cambio para lograr el equilibrio. Los hombres no han podido.

Ello va a requerir que las mujeres entren en su propio corazón, aprendan a entrar en el mundo sutil. De esta manera reencontrarán y potenciarán sus verdaderas cualidades, aquéllas que le van a permitir penetrar en el conocimiento de la Madre Naturaleza y así poder encontrar sus verdaderas y originales formas de expresión, de creatividad. Por ello, tienen que comprender la necesidad de elevar su nivel intelectual, moral y espiritual.

Esta transformación propia de la mujer es necesaria para  la transformación de su entorno, para la transformación del hombre.

Y este cambio ya se va percibiendo. Las mujeres están empezando a ocupar puestos de dirección dentro de la sociedad, aportando una nueva visión basada en el concepto del corazón, no de la mente.

Desde esta perspectiva de MUJERES CONSCIENTES y a través de los roles de esposa, madre, educadora, protectora de la belleza y sacerdotisa de la vida, las mujeres podrán causar el cambio profundo que precisa esta Humanidad, velando para que prevalezcan las condiciones correctas para que las generaciones futuras puedan crear una nueva cultura y nueva civilización, basadas en los principios de Verdad, Belleza y el Amor.

Os animo a que os metáis en la página web y escuchéis a Valentín. No he podido recoger todo lo que me hubiera gustado plasmar porque ¡habló de tantas cosas y todas ellas tan interesantes!

Para finalizar y clausurar el curso, Valentín, con la síntesis que le caracteriza, hizo un breve recorrido por los distintos módulos que lo han integrado, destacando lo esencial de cada uno de ellos, recordando a sus ponentes y agradeciendo su colaboración. Y dando, también, las gracias a todo el equipo de Karuna, que ha hecho posible el llevar a cabo este proyecto.

A continuación, Paqui, como coordinadora de la Escuela, con su buen y gran hacer, también quiso agradecer a Valentín toda su labor pues él ha sido el propulsor de esta idea.

Ana, alumna del curso, profesora de la nueva Era, sin duda, quiso compartir su experiencia y mostrar su agradecimiento por todo lo que, con este curso, se abre ante ella.

No podían faltar las palabras de Tona, en la misma línea. Gracias a ella, esta Escuela puede existir en una sala y en un lugar mágico, El Quiñón.

Tampoco podía faltar, para finalizar, Fernando y su guitarra, la que le firmó el Maestro Kumar y su mujer, Kumari. A través de su arte, nos abrió, aún más, los corazones de los allí presentes, sobretodo, con su versión del “Maitreya”, única.

Y me volví a Madrid, con una inmensa plenitud y agradecimiento por todo lo vivido.

Irene Caravantes

 

 

 

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